Friday, June 16, 2006

El infinito despliegue de Cocuyo: Latinoamérica herida por un torbellino de muerte. Barroco I




“- Es lo mismo. La psiquiatría, la aritmética, la literatura conducen a lo peor.
- La bebida conduce a lo peor. La máquina conduce a lo peor. El sexo conduce a lo peor. Cualquier cosa conduce a lo peor. El radio conduce a lo peor (...)y el agua conduce a lo peor y hasta el café con leche conduce a lo peor. Todo conduce a lo peor”.
(Extracto de diálogo entre Arsenio y Silvestre. Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante, 400)
Hay quienes consideran que nuestro clásico es el barroco-neobarroco. Carpentier, Lezama Lima, por ejemplo. Sin embargo, el Barroco hace lo que la literatura latinoamericana con el mito: lo desvía, lo burla. Resulta ser la perfecta anomalía y desviación de lo que consideramos como clásico, es decir, aquello que se excede, el residuo de una forma precedente equilibrada y pura (Sarduy Ensayos generales 150).
Y si el barroco como estilo abarca una variedad de formas de vida como rasgo profundo y diferenciador latinoamericano; el neobarroco, esta vez en una expresión consciente, se convierte en la causa absoluta productora del goce estético literario (nota1) dentro de un espacio latino cinematográfico filmado en fragmentos perpetuos. Dinámica que pone en jaque los metarrelatos, los referentes, la homogeneidad del logos, que desvía el significante y se complace en el simulacro.
Hablamos de/sobre una literatura contemporánea heterogénea e inacabada donde siempre se traiciona la lengua, de una u otra manera, a veces más y a veces menos. Aquella escritura paródica (nota2) que parece llegar siempre de regreso al punto de partida como un pliegue, “el rasgo del barroco es el pliegue que va hasta el infinito”(Deleuze El Pliegue 11). El artificio que responde a la gran mayoría de las obras literarias hispanoamericanas, desde el discurso migratorio del Caribe hasta la dilapidación barroca borgiana. Podríamos decir que se trató y se trata de un juego consustancial al arte donde la gran burla es hacia la lengua mayor por parte de la menor y así dejar abierta su diferencia. Si se trató de expresar aquel mensaje cimarroneado de huida y transformación que buscó decir aquello que la población indígena y/o afroamericana simplemente no podía dentro del orden cultural hegemónico; hoy se trata de un juego donde no hay emisión de un mensaje sino su desperdicio en función del placer (Sarduy Ensayos 210).

Notas.
1) El aporte y superación de Sarduy, entre otros, radica en la noción de independencia del
barroco de causas telúricas y miméticas considerándola sólo ficciónpura.
2) Cercano a las tesis de Bajtín y la carnavalización, para Sarduy las claves del lenguaje paródico neobarroco son
la intertextualidad (collage) y la intratextualidad (cifraje-tatuaje) de un discurso literario.
Bibliografía.
Deleuze, Gilles. El Pliegue: Leibniz y el barroco. Barcelona, España, Paidós, 1989.
Sarduy, Severo. Ensayos Generales sobre el barroco. México, Fondo de Cultura Económica, 1987.

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