Harmolodic de Enrique Lihn o la puesta en marcha de un ritual

Siempre resulta provocador realizar un acercamiento al trabajo de Enrique Lihn, tanto de su crítica (como crítico muy moderno) como de su obra (de gran curador a clown). No es la intención del presente ejercicio escritural. Más bien intento ir al punto neutro de un trayecto, al rizoma que nos remite a ese estar en el entre, como “el camino (que) sólo puede existir como tal en el medio” dice Parnet. Lanzar una mirada a esa experiencia donde el devenir consiste no en un movimiento entre un punto y otro, sino al creado entre dos niveles como una diferencia de potencial (Deleuze y Parnet 37). Me remito a ese lugar confuso que emerge de su palabra y incita interrogantes al lector/espectador que ha realizado un viaje sobre y en su obra. Porque hay un momento en la trayectoria literaria de Lihn que parece escaparse, que produce una tensión paratextual que culmina en un sujeto lírico descentrado, todo bajo y desde esa relación asimétrica entre centro y periferia tan latinoamericana y tan moderna.
“Si decimos que Proust es moderno y Beckett posmoderno, ¿hemos avanzado algo en la comprensión de alguno de ellos?” (Todorov par 3)Tampoco es mi propósito ahondar en nada en particular, ni forzar coherencia donde no la hay. Sólo experimentar y “tantear” ese terreno discursivo que se me presenta como agotamiento, huída y muerte; pero al mismo tiempo motor generador de una nueva máquina de escritura desencantada, descompuesta, pero que pareciera ser más improvisada, libre. Enrique Lihn escritor parece moverse desde una modernidad germinal hacia una posmodernidad y viceversa. Por sobre todo un ser liminal, que se desplazó desde una crítica reflexiva-prescriptiva hasta un remake de la Crónica de Indias en su testimonio urbano. Y luego desde un bricolage, Derechos de Autor, que es corte con el paradigma libro, hacia y por sobre todo, a ser autor que inicia un monólogo interminable hasta el día de hoy. Porque al escribir buscando y coqueteando con la esencia de la literatura el escritor posmoderno convierte su obra en una interrogación sobre sí mismo y sobre el ser de la literatura, “escribir para poder morir. Morir para poder escribir” (Blanchot 85).
Bibliografía.
Deleuze, Gilles; Parnet, Claire. Diálogos. Valencia, España. Pre-Textos, 1997.
Blanchot, Maurice. El espacio literario. Buenos Aires, Argentina, Editorial Paidós, 1969.Todorov, Tzvetan. “Modernos y Posmodernos”. Artículo extraído
de la página: http://www.antroposmoderno.com/textos/

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